Buscar
Noticias
Proyectos Multipropósito: una estrategia sostenible para el desarrollo regional de Argentina
Proyectos Multipropósito: una estrategia sostenible para el desarrollo regional de Argentina
El caso de desarrollar infraestructura de gran escala sostenible, inteligente y flexible para el siglo XXI.
A través del Plan Nacional del Agua (PNA), el Gobierno ha puesto en marcha una política para lograr la gestión integral de los recursos hídricos como un vector clave de desarrollo regional y sostenible del país. Para eso, uno de los objetivos es el desarrollo de obras de infraestructura denominadas aprovechamientos multipropósito. Con un abordaje innovador estos proyectos implican un conjunto integral de posibilidades para lograr el desarrollo de las economías regionales, especialmente aquellas donde el agua es un recurso escaso y valioso, o donde se prevé mayores impactos del cambio climático.

Un nuevo modo de pensar y de hacer las grandes infraestructuras

Frente al actual grado de cambio tecnológico y a incertidumbres crecientes tales como el cambio climático, no es ya razonable construir grandes proyectos de infraestructura, que por definición están hechos para lograr cambios de fondo a mediano y largo plazo, en base a un único propósito como puede ser la generación de energía, sino que debe haber un conjunto de beneficios actuales y futuros junto con un diseño flexible que permita la adaptación del proyecto a los posibles escenarios futuros. Muchas cosas cambiarán mucho y para bien en la próximos años y décadas, la matriz energética será distinta, la biotecnología y sus posibles impactos en la producción de alimentos crearán nuevas oportunidades, el clima será una incertidumbre creciente, los nuevos materiales, el bigdata y la inteligencia artificial, la innovación tecnológica y con ello nuevas industrias. Es por eso que debemos cambiar nuestros criterios para pensar, diseñar, construir y gestionar las grandes obras de infraestructura garantizando que creen múltiples beneficios y que aumenten las posibilidades de adaptación de sus regiones a dichos cambios.

Sin embargo el agua, un recurso único y finito será cada vez más determinante para poder aprovechar la beneficios del futuro. Así, los proyectos multipropósito están concebidos para lograr abastecimiento de agua potable para consumo humano y productivo, mitigación a las inundaciones y las sequías, reservas frente a la disminución de los glaciares, certeza de agua para actuales y nuevas áreas de riego, mejoras en la navegación, desarrollo de las economías regionales de cada zona y el fomento al turismo, además de la generación de energía eléctrica renovable. Además es clave considerar las posibles sinergias entre estos proyectos y otras iniciativas de infraestructuras como el transporte o las fuentes alternativas de generación de energía por ejemplo.

El agua y el desarrollo

El agua fue elegida como pilar de la acción del Gobierno para el período 2016–2019. A partir de su aprovechamiento y uso responsable, se propone el camino hacia la disminución de la pobreza en sintonía con los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2030 (ONU). Dentro de este marco se desarrolla el PNA, cuyo éxito radicará en “lograr un impacto positivo en lo que respecta a salud, empleo, competitividad, productividad y nuevas oportunidades para las regiones de Argentina”, explicó el Ingeniero Pablo Bereciartua, subsecretario de Recursos Hídricos de la Nación. Y remarcó que “estas obras facilitan la regulación del agua, permitiendo controlar el impacto de extremos climáticos como crecidas extraordinarias y sequías y garantizan la provisión de agua para consumo humano pero también para áreas de riego y productivas, mejorando significativamente el desarrollo de las economías regionales”.

La inversión estimada para estos proyectos multipropósito es de 10 mil millones de dólares. Los primeros desarrollos que han sido priorizados, en conjunto con las provincias, están ubicados en regiones donde hoy la disponibilidad de agua es un factor determinante para el crecimiento. Entre ellos podemos mencionar: Chihuido, en Neuquén; Portezuelo del Viento, en Mendoza; Potrero del Clavillo, en Tucumán y Catamarca; el Tambolar, en San Juan y Los blancos, en Mendoza. Se privilegiando así las obras de infraestructura en estas zonas, donde el clima es árido y el agua escasea, ya que tienen una mayor necesidad de disposición y optimización hídrica.


Tambolar

Los expertos destacan que un país que pretende crecer de manera sostenible tiene que poder llevar a cabo un manejo inteligente el agua. Una herramienta significativa que permite realizar esta tarea con solvencia son las presas. “Un desarrollo socioeconómico firme requiere de estas obras de infraestructura, que son multipropósito porque tienen múltiples aprovechamientos”, aseguró el ingeniero Alejandro Pujol, del Comité Argentino de Presas (CAP). “El 60 por ciento de la Argentina es semiárido, por eso el manejo de los recursos hídricos debe ser enfocado como una estrategia nacional“, agregó.

Especialistas de la Subsecretaría de Recursos Hídricos enfatizan en la importancia de estas formas de generar energía de manera sostenible y no contaminante. “La energía hidroeléctrica es la más limpia, ya que el agua pasa por las presas pero no es consumida, sino que sigue su curso”, explicaron. Además, destacan la necesidad de concientizar sobre la seguridad que aportan estas obras a la población de cada región: “La represa regula el agua, permitiendo controlar el impacto de extremos climáticos como crecidas extraordinarias y sequías”. Esta certeza permite la planificación, propicia la inversión privada y genera el desarrollo. Como esta probado en varias provincias de nuestro país con experiencias concretas en nuestro país y el mundo.

“La Argentina había dejado de construir presas. Antes del PNA seguíamos con una infraestructura antigua. La última vez que se formuló un plan de manejo del agua fue hace 40 años”, aseveró Pujol sobre la ausencia de grandes obras nacionales hasta 2016. Y dio como referencia a Estados Unidos que “está invirtiendo 50 mil millones de dólares por año en desarrollo y mantenimiento de sus obras hídricas”. En sintonía, Pablo Bereciartua aseguró que “los proyectos no se hicieron antes por decisiones políticas y económicas, pero sobretodo por la incapacidad de plantear políticas a largo plazo”. Explicó además que en Brasil el 80 por ciento de la matriz energética se basa en la hidroelectricidad, mientras que en la Argentina esta cifra es de un 25,5 por ciento. “Teniendo en cuenta la disponibilidad de recursos naturales, nuestro país no puede dejar de invertir para explotar su potencial de desarrollo. El Gobierno Nacional ha tomado la decisión política de llevar a cabo estos proyectos postergados por décadas, que generarán una transformación definitiva de las economías regionales en las provincias cordilleranas”, agregó.


Embalse Alicura, Neuquén

Múltiples beneficios, no uno sólo


Estos proyectos multipropósito traen aparejados beneficios transversales, según explican los especialistas. “La infraestructura que se genera alrededor de las obras modifica el ambiente y las condiciones de vida en la región”, declaró Pujol y agregó que la construcción de presas promueve el desarrollo económico y el turismo, mientras que se estimula la industria productiva de zonas donde escaseaban los recursos para el desarrollo de ciudades ya que no había riego ni energía.


Embalse Piedra del Águila, Neuquén

Un conjunto de obras multipropósito priorizadas en la Argentina

Según los proyectos específicos se contempla que la construcción de cada presa generaría entre 1500 y 5000 puestos de trabajo asociados a la obra, de manera directa e indirecta, potenciando el desarrollo social. A raíz de esto, está previsto que se constituyan barrios y viviendas para alojar a los trabajadores en la etapa de obra, que se reconvertirán en centros turísticos alrededor de los nuevos embalses al terminar cada proyecto. Se estima que estos desarrollos permitirán un crecimiento productivo de las economías regionales a largo plazo mediante la generación de empleo genuino.



El desarrollo se logra con inversión. El sector público debe liderar la inversión estratégica en infraestructura para dar el marco e el que la inversión privada sea el actor económico principal. Grandes obras pensadas con inteligencia, innovación y en el marco de alcanzar el desarrollo sostenible son la base de un cambio positivo y necesario para luchar regiones de nuestro país.


FUENTE: Subsecretario de Recursos Hídricos, Ing. Pablo Bereciartua en Medium
Publicado el 27/11/2017
| | |
Valid XHTML 1.0 Transitional
¡CSS Válido!